Carlos Isaacs, académico y facilitador en Fundación Emprender: “Me interesa la innovación en los procesos formativos” – Fundación Emprender

Carlos Isaacs, académico y facilitador en Fundación Emprender: “Me interesa la innovación en los procesos formativos”


 

Ha deambulado gran parte de su carrera profesional entre la empresa y la academia. El actual director del Instituto de Innovación y Emprendimiento IDEAUFRO Carlos Isaacs, es también facilitador en Fundación Emprender donde ha visto a empresarios salir de grandes y profundas crisis con la ayuda de sus pares. Ingeniero civil industrial, con una amplia trayectoria formando empresarios y liderando proyectos de innovación y tecnologías, fue el precursor de los Centros de Desarrollo de Negocios Sercotec durante su administración como Seremi de Economía, Fomento y Turismo de la Región de la Araucanía en el período 2010-2014. Desde su oficina en la ciudad de Temuco atiende nuestra videollamada para hablar sobre temas que lo mueven y de cómo convive en estos dos mundos que, a su juicio, no resulta fácil juntar.

 

  • ¿Cómo han sido tus últimos años en la Fundación y qué has visto en los empresarios que has logrado dirigir como facilitador? ¿Cuáles son las principales preocupaciones que enfrentan?

El empresario en general en todas partes es el mismo, no físicamente, pero la lógica empresarial es la misma independiente de la ciudad en que estés. Sobre todo, sus preocupaciones como personas. La base de preocupación como persona es equivalente en una u otra ciudad en uno u otro año, las emociones, los sentimientos. Las aspiraciones son siempre equivalentes, lo que va cambiando tiene que ver con la edad. Hay generaciones de empresarios que son más experimentados. Hay otras generaciones que son más jóvenes y cuando el empresario es más joven tiene este tema de crezco o no crezco o cuanto crezco, me meto en más negocios o no me meto en más negocios. Cuando el empresario tiene más edad se va preocupando de cómo le dejo el negocio a los hijos. Desde el punto de vista operativo son distintas las temáticas, pero desde el punto de vista emocional y aspiracional siempre es muy equivalente.

 

  • Desde tu experiencia como facilitador, ¿el empresario nace o se hace?

Se hace, absolutamente y a partir de la experiencia. Hay empresarios que se tuvieron que hacer por necesidad, otros porque tenían el bichito emprendedor desde jóvenes, pero siempre hay una construcción para llegar a ser empresario. Algunos de nuestros empresarios son titulados y otros son técnicos. No hay un tema de estructura única de empresarios. Hay quienes nacen con algunos incentivos adicionales y con miradas que provienen de las familias porque son hijos de empresarios pero hay muchos otros que han tenido que salir a buscarse la vida y en ese buscarse la vida han encontrado el camino, este camino del aprendizaje, este camino de atreverse, este camino de tolerar la frustración y de arriesgarse. Esos son los elementos que finalmente los va transformando en empresarios.

  • ¿Cómo convives con el rol que ejerces en la Academia y el acompañamiento empresarial que realizas en la Fundación?

Son dos mundos que no se encuentran fácilmente. Por mi carrera profesional siempre he estado ligado a la asesoría, a la creación de empresas. He estado a cargo de programas de transferencia tecnológica. Me ha tocado la relación con la empresa toda mi vida, pero no es fácil juntar estos dos mundos y yo diría que las universidades progresivamente están avanzando a encontrarse con el entorno. Cada vez más se está saliendo de la sala de clase para poder aplicar el conocimiento y las habilidades de los alumnos para que puedan ser evidenciadas en el mundo real.

  • En este contexto, ¿Qué de distinto hay en estos dos mundos desde lo que se enseña a lo que realmente viven los empresarios’

Yo ya no estoy formando para poder medir si las personas saben matemáticas o saben cálculo. Yo estoy formando para que ese cálculo y esa matemática combinada con la aptitud adecuada y con las habilidades adecuadas de poder hacer puedan tener un resorte real donde pueda verse implícito el resultado de la competencia que yo estoy formando y nosotros aquí en el Instituto eso lo hacemos todos los días. Tengo un programa de Inteligencia Artificial y el curso no es para enseñarte inteligencia artificial sino para que resuelvas ese problema que ya tienes en tu empresa con la inteligencia artificial. No vienes a aprender algo, sino que vienes a ayudarte a resolver el problema que tienes con una herramienta que yo te voy a dar y creo que hacia allá van avanzando hoy día los procesos formativos.

  • A tu juicio, ¿Qué está faltando en Chile para que podamos tener mayor productividad en las empresas y podamos ser más innovadores?

Lo que falta hoy día en Chile es hacer una combinación entre estas ganas de emprender y esta visión de futuro que queremos construir. Una buena estructura de tecnologías para poder acompañar el proceso de forma eficiente. Y la tercera que sería el capital humano avanzando, el capital humano sofisticado. Nos falta sofisticar el know how de nuestro capital humano. Tú combinas estas tres cosas, mejores procesos, mejores formas de hacer las cosas, tecnologías de frontera que te permitan tener ciertas ventajas en términos de productividad y el capital humano que te ayude a resolver mejor los problemas y que también permita implementar estos procesos y estas tecnologías de mejor forma. Creo que hay que trabajar sobre las tres. El tema del capital humano avanzado o más sofisticado es una de las palancas porque un buen capital humano sofisticado y avanzado te permite generar mejores procesos y te permite acceder también a mejores tecnologías.

 

  • Finalmente, ¿Qué es lo que te motiva a seguir en la Fundación y por qué te interesa seguir realizando este trabajo?

Hay un tema que es doble. Uno es el equipo y calidad humana de las personas que trabajan en la Fundación y el otro, el aprendizaje que tú obtienes de las conversaciones con tus pares. Para mí son visiones muy distintas a las que yo he estado acostumbrados. La academia tiene otro tipo de conversaciones, muy valiosas, pero son muy distintas. Las aproximaciones a los temas son muy distintos y por lo tanto valoro mucho mi relación con los pares de la Fundación porque me enseñan de formas y de temáticas que habitualmente yo no toco y que siento que me movilizan y me transforman. Pero está el otro tema que es el trabajo directo con los empresarios y ese trabajo no solo me llena, me forma, me emociona porque en ese trabajo tú ves reflejado esta colaboración de un grupo que son 10, 12 personas, de su buena vibra, de sus buenos deseos con el otro. Se ve reflejado en una conformación real, en una solución real de los problemas de ellos mismos. Con los años que llevo he visto empresarios salir de crisis con la ayuda de sus colegas, con la ayuda de sus facilitadores en donde han podido resolver problemas financieros, problemas de pareja, de relaciones familiares y cuando tú ves que estás en un grupo que genera un impacto real sobre otros seres humanos y que los ayuda a llevar mejor su vida y a progresar, eso emociona. Y esa emoción te conecta. Eso es impagable, tú vas viendo el progreso, la evolución, el impacto y la influencia que tú y los otros miembros del equipo están teniendo sobre las vidas de otros terceros y como esas vidas progresan.